La prefectura japonesa de Mie fue el lugar asignado para que los participantes peruanos, junto con los de Mauricio, llevaran a cabo su visita a hogares japoneses (homestay) antes de abordar el barco. Además de visitar atractivos turísticos de la provincia como el Museo Ninja y el castillo Ueno, la delegación peruana tuvo la oportunidad de conocer al gobernador de Mie y de disfrutar una velada con jóvenes de la provincia que ofrecieron espectáculos de música y danza japonesas.
Los participantes peruanos y mauricianos, asimismo, realizaron presentaciones de sus bailes y música típicos, antes de pasar dos días con familias de distintas partes de la prefectura, donde compartieron las costumbres japonesas en una experiencia única. Atravesando las barreras del idioma y yendo más allá de las diferencias culturales, los miembros de la delegación peruana establecieron vínculos de amistad con sus “familias” en estos días de convivencia.
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